jueves, 4 de septiembre de 2014

Mudo lamento


Lo conocí apenas hace un año, mas, a fuerza de verlo y escucharlo a diario, le he tomado cariño.
Pasamos horas juntos. Al atardecer viene a buscarme y sentado a mi lado observa la puesta del sol. Es un gran poeta, un soñador. Espero con ansia sus visitas, escuchar sus versos, sentirlo mi amigo.
Pero hoy no ha venido a verme y esto me preocupa... Últimamente le he notado distante, deprimido. Ayer gritaba al viento su desamor mientras yo intentaba consolarlo, pero no pude hacerlo.
Asoman ya las primeras estrellas en el cielo. No vendrá. Cierro los ojos esperando que llegue con el nuevo día.
Momento ¿qué escucho? ¡Son sus lamentos! ¡Ha venido a mí en mitad de la noche! Se acerca. Leo en su mirada una honda tristeza, rabia, rencor. Todo su cuerpo tiembla de ira.
-¿Qué haces? -grito horrorizado.
No responde. Sigue su camino hacia mí con una soga en la mano y una extraña sonrisa dibujada en el rostro.
Ignora mis súplicas. Subido en mí, brinca al vacío y le veo retorcerse jadeante.
Intento quebrarme y dejarlo caer, pero no puedo hacer nada mas que llorar por él mientras arrullo su cuerpo inerte entre la cuna de mis ramas.

Copyright Carla Andrea López Mata.
Prohibida su reproducción total o parcial sin el consentimiento por escrito de la autora.

No hay comentarios:

Publicar un comentario