Lo conocí apenas
hace un año, mas, a fuerza de verlo y escucharlo a diario, le he tomado cariño.
Pasamos horas
juntos. Al atardecer viene a buscarme y sentado a mi lado observa la puesta del
sol. Es un gran poeta, un soñador. Espero con ansia sus visitas, escuchar sus
versos, sentirlo mi amigo.
Pero hoy no ha
venido a verme y esto me preocupa... Últimamente le he notado distante,
deprimido. Ayer gritaba al viento su desamor mientras yo intentaba consolarlo,
pero no pude hacerlo.
Asoman ya las
primeras estrellas en el cielo. No vendrá. Cierro los ojos esperando que llegue
con el nuevo día.
Momento ¿qué
escucho? ¡Son sus lamentos! ¡Ha venido a mí en mitad de la noche! Se acerca.
Leo en su mirada una honda tristeza, rabia, rencor. Todo su cuerpo tiembla de
ira.
-¿Qué haces?
-grito horrorizado.
No responde.
Sigue su camino hacia mí con una soga en la mano y una extraña sonrisa dibujada
en el rostro.
Ignora mis
súplicas. Subido en mí, brinca al vacío y le veo retorcerse jadeante.
Intento
quebrarme y dejarlo caer, pero no puedo hacer nada mas que llorar por él
mientras arrullo su cuerpo inerte entre la cuna de mis ramas.
Copyright Carla Andrea López Mata.
Prohibida su reproducción total o parcial sin el consentimiento por escrito de la autora.

No hay comentarios:
Publicar un comentario