Te levantas de la cama gritando. Restriegas tus ojos con
fuerza, tratando de borrar las imágenes de la pesadilla que se ha venido
repitiendo por una semana.
Caminas entre ropa sucia, basura y libros regados por el suelo y llegas al baño. Sentado en el inodoro, dormitas por un momento, pero despiertas al ver el sueño repetirse.
Caminas entre ropa sucia, basura y libros regados por el suelo y llegas al baño. Sentado en el inodoro, dormitas por un momento, pero despiertas al ver el sueño repetirse.
Enjuagando tus manos, observas al espejo. La barba de tres
días, las arrugas, el cabello que se cae a puños… Bajas la mirada y te
concentras en el correr del agua. Siguiéndola por el desagüe, llegas al caño,
donde te ves flotando entre mierda ajena, medio ahogado entre vómito de
quinceañeras.
Logras aferrarte a una rata muerta, subes a ella. Desde allí,
contemplas tu vida. Los veinte kilos de más, los dos matrimonios fallidos,
tantos años perdidos en la indecisión. Titubeas por un instante y te arrojas al
agua para intentar rescatar tus sueños, pero desapareces en ella. Sólo ves
oscuridad.
Te levantas de la cama gritando. Restriegas tus ojos con
fuerza, tratando de borrar las imágenes de la pesadilla que se ha venido
repitiendo por una semana.
Copyright Carla Andrea López Mata.
Prohibida su reproducción total o parcial sin el consentimiento por escrito de la autora.

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